miércoles, 6 de agosto de 2014

MOOCs: educando en campos de refugiados

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¿Hasta dónde puede llegar la educación superior? Hasta hace relativamente poco tiempo, las "paredes" de una universidad, o el precio de la educación online marcaban las diferencias educativas en una sociedad. En otras palabras, o podías permitirte costearte el acceso a algún programa universitario, o ese conocimiento quedaba fuera de tu alcance.

No nos cansaremos de repetir que los MOOC han supuesto la "democratización" de la educación superior a unos niveles jamás vistos. Por eso, cuando leemos que en un campo de refugiados entre Kenia y Somalia han empleado MOOCs para acercar la educación superior, no nos supone sorpresa, sino alegría :)

MOOCs en tiempo de guerra


La noticia se publicó originalmente en el blog de Coursera, y cuenta la historia de cómo una profesora de la Universidad de Ginebra, la psicóloga Barbara Moser-Mercer ha empleado MOOCs para tratar de cambiar la vida de personas oprimidas por la guerra, con un resultado claramente satisfactorio, que fue reflejado en el mismo blog fruto de las investigaciones realizadas sobre el terreno.

No niega, no obstante, las dificultades. De entrada, acceder a Internet desde un campo de refugiados no es que sea la tarea más fácil. De ahí que la profesora descargara previamente en un USB los materiales, vídeos, exámenes y demás material para poder replicar los cursos en los pocos ordenadores con los que disponían en los departamentos de Naciones Unidas. Tampoco cuentan con ordenadores en el terreno, por lo que los refugiados debían trasladarse escoltados hasta el edificio donde se encontraban las oficinas por la especial situación de la región, y solo podían usarlos unas pocas horas al día.

Es también interesante leer cómo la propia profesora habla de la necesidad de crear MOOC adaptados "íntegramente" a cada necesidad. Recordemos que una de las mayores críticas vertidas contra los MOOC es su, generalmente, necesidad de tener estudios avanzados previos (ocurre generalmente con los cursos orientados a las matemáticas, física, y demás ciencias puras), algo que da muchas pistas sobre la orientación especializada que deben seguir las universidades para poder sobresalir en el competitivo mundo de la educación online.

Ante estas dificultades, solo dos personas elegidas por la profesora pudieron acceder a los cursos (recordemos: sin ordenadores, sin Internet, debiendo ser escoltados... incluso se narran las diferencias culturales). Pero debemos ser conscientes de lo que implica: dos personas sin posibilidad económica de acceder a educación superior, en mitad de un conflicto armado en el que lo han perdido todo, a miles de kilómetros de cualquier campus universitario, han conseguido un diploma que acredita su conocimiento por una universidad del más alto nivel.

Quizá sea solo el principio, pero quiero creer que el futuro pinta muy bien para las sociedades más desfavorecidas en su lucha por alcanzar la educación que merecen.

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