viernes, 15 de agosto de 2014

MOOC o clases presenciales, ¿qué es mejor?

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En medio del debate que existe en torno a los MOOC, quizá el más importante es si sustituirán o no a las clases presenciales, algo que ocurrirá si demuestran ser mejores en diferentes aspectos, tales como la experiencia educativa, el impacto sobre el alumno, la conectividad... Jonathan Haber se ha hecho esta pregunta en su reciente artículo en la revista electrónica Inside Higher Ed, sin una respuesta clara, aunque con bastantes puntos destacables, que pasamos a resumir aquí.

Cuando los MOOC son mejores que las clases presenciales.

En este debate no existen blancos y negros. Eso es algo que todos asumimos: la metodología MOOC cuenta con pros y contras igual que la enseñanza tradicional, y no en todos casos puede aplicarse con un rotundo éxito. Por tanto, para saber cuándo un MOOC es preferible a la clase presencial debemos analizar si la mencionada experiencia educativa de los alumnos se incrementa o mejora en relación a las clases presenciales.

El autor del artículo "When MOOCs Are Better Than College Classes" nos da algunas pistas para valorar cuándo es mejor emplear MOOC, y cuando recurrir a las sesiones magistrales de siempre:

Vídeos vs. Clases presenciales.

Sustituir a un profesor en tu aula por un vídeo detrás de la pantalla no siempre puede resultar beneficioso. Un buen maestro es capaz de reconducir las sesiones, dar giros de acuerdo a las sensaciones de los alumnos... en definitiva, interactuar, algo que a día de hoy no consigue Youtube.

Sin embargo, los vídeos permiten abordar las sesiones de una forma más directa, más gráfica, usando elementos que potencien la concentración del alumno. Los vídeos pueden transportarnos a cualquier lugar, incluso permiten que en una misma sesión intervengan profesores desde distintos puntos del planeta mediante la edición de materiales. 

Participación y discusiones online vs. presenciales.

Otro elemento clave a debate es la participación de los estudiantes, y la preparación de los mismos.

En una clase presencial, el perfil de los alumnos es generalmente bajo, si entendemos que seguramente sea la primera vez que escuchan sobre aquello que está exponiendo el profesor. Seguramente, sus ideas se forman en base a la propia interpretación e incluso ideología del docente, que se convierte en el faro del conocimiento.

En un MOOC, sin embargo, pueden existir multitud de voces discordantes, y generalmente la del profesor es la menos importante. En los MOOC participan todo tipo de perfiles, desde aquellos que estudian por primera vez un tema en cuestión, hasta aquellos otros que buscan ampliar sus conocimientos, con grandes nociones sobre el tema, y capaces de abrirnos los ojos más que los propios vídeos.

Materiales, evaluación y conectivismo.

Por último, cabe referirnos a las posibilidades que permite la red y un curso con miles de personas en cuestiones referidas a la calidad de los materiales y a la propia evaluación.

A diferencia de las clases presenciales, donde es el profesor quien generalmente selecciona los documentos a trabajar durante el año, se están dando casos ya de MOOC participativos (cMOOC) en los que los propios alumnos pueden incorporar materiales, corregirlos, mejorarlos... Entre todos se va conformando el conocimiento, de forma que puedan recogerse un amplio espectro de puntos de vista.

Algo similar ocurre en el tema de la evaluación, donde los mecanismos de corrección entre pares están dando grandes resultados. Los alumnos, al evaluar a sus propios compañeros, aprenden desde otro punto de vista que completa su proceso de formación.


Estos tres elementos son solo algunos puntos que pueden hacer decantar la balanza sobre cuándo es mejor emplear un MOOC, y cuando recurrir a las clases presenciales. Sin embargo, volvemos a lo mencionado en un principio: no es una cuestión de blancos y negros: los MOOC tienen cabida dentro de las clases presenciales, que pueden resultar vitales en temas concretos; e igualmente, los MOOC beben de técnicas y recursos ya presentes en las clases presenciales.

Por tanto, tratando de reconducir el tema, quizá la pregunta más interesante que debiéramos hacernos es: ¿Cómo la aparición de los MOOC puede mejorar la educación presencial?


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