viernes, 8 de agosto de 2014

Aprendiendo de los errores de los MOOC

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Una de las ventajas que poseen los MOOC (y la educación online en general) respecto a las clases presenciales es la capacidad de conseguir datos en tiempo real acerca de multitud de parámetros: el número de estudiantes, cuántos de estos aprueban el curso, las notas medias... además de los minutos de visionado de los vídeos, cómo afecta la gamificación a la hora de fidelizar estudiantes, A-B tests, y todo aquello que se nos ocurra.

Pensemos que en algunos MOOC el número total de alumnos ha superado los 100.000. Cuatro veces más alumnos en un solo curso que en el total de una universidad como la de Alicante. Ante tal magnitud de datos, y con dos años de recorrido de esta fiebre MOOC, empiezan a salir publicaciones muy valiosas acerca de la experiencia de diferentes cursos. Entre ellos, cabe destacar el análisis que hicieron los creadores del Curso "Computer Science and Artificial Intelligence Lab" del MIT, subido a la plataforma edX, y cuyos resultados han sido resumidos por Denny Carter para la revista virutal eCampusNews.

Los resultados arrojados por el estudio nos dan 5 pistas para mejorar la creación de MOOC a partir de la experiencia de verdaderos protagonistas en este campo:

5 Formas de mejorar la calidad de un MOOC.


1. Muerte a las diapositivas: el estudio realizado demostró que las diapositivas estáticas en Power Point provocaban una estampida de los estudiantes. 

La solución: si deben salir diapositivas, es necesario darles movimiento con transiciones, además de alternar con el propio profesor, imágenes, otros vídeos... 

2. No aburras a las masas: un tono sosegado, tranquilo y pausado es algo así como todo lo contrario a la filosofía MOOC. Hay que dar velocidad a la hora de exponer.

La solución: los profesores que hablan rápido consiguen retener más la audiencia. ¿Por qué? Porque cuando un profesor habla muy pausado, el alumno sabe que puede reengancharse a la charla rápidamente. Cuando un profesor va muy rápido, el que se despista se pierde en la explicación.

3. Es un MOOC, no un largometraje: existen discusiones sobre la duración óptima de cuánto debería durar un vídeo en un MOOC. La respuesta con la que casi todos están de acuerdo: seis minutos máximo.

La solución: que seis sea el máximo de minutos no quiere decir que debe ser el estándar. Todo lo contrario. Los vídeos de tres minutos consiguen captar más la atención de los estudiantes. Esto obliga a ir directos al grano: explicaciones breves, concisas y directas.

4. Deja respirar a tu alumno: Aunque en los MOOC predominen los tiempos rápidos, el conocimiento debe ser asimilado. Dejemos un tiempo para que el alumno pueda comprender qué estamos diciendo.

La solución: un buen truco puede ser poner una imagen, una gráfica, un resultado, o una actividad, justo después de que el profesor haya dado algún conocimiento clave. De esta forma, el alumno mantiene la concentración, y retiene el conocimiento de forma más efectiva.

5. Reinventemos la clase: Los vídeos creados específicamente para los MOOC suelen funcionar mejor que los reciclados.

La solución: la edición en los contenidos es esencial. Es necesario eliminar pausas o frases inútiles. Además, podemos usar nuevos recursos visuales con los que no podemos contar en un aula presencial. Los MOOC están permitiendo incorporar centenares de utilidades y herramientas en la enseñanza que de otra forma sería imposible.

Esperamos que con estas lecciones podamos mejorar nuestros materiales y cursos en UniMOOC :)

Podéis dejarnos vuestros comentarios aquí abajo.

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