martes, 24 de junio de 2014

Seis claves para crear un buen curso en línea.

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La enseñanza en línea se está consolidando ya no solo como una manera rápida y sencilla de conseguir títulos superiores, sino como un mecanismo inigualable para acceder a fuentes de conocimiento de calidad. Los MOOC han tenido un gran papel en esta transformación, con una democratización de la educación sin precedentes, y la participación de las principales universidades, como Stanford, Harvard o el MIT en su desarrollo.

Pero no todo consiste en tener buenos materiales o profesores, ni contar con una institución de primer nivel como soporte. Tampoco es todo una cuestión de tecnología, ni siquiera de metodología. De hecho, los MOOC están siendo fuertemente criticados no por falta de calidad, sino por no saber conectar con los estudiantes, lo que se transmite en unas tasas de abandono que superan el 90%.

El éxito de los cursos en línea tiene que ver con factores comunes como "una buena enseñanza" o una "buena organización", que también pueden encontrarse en los cursos tradicionales, aunque adaptadas al entorno on line. A continuación os dejamos "seis claves para crear un buen curso en línea", originalmente expuestos en ecampusnews.com.

6 claves para crear un buen curso en línea.

1. Orientación del curso a habilidades útiles.

Los estudiantes generalmente combinan los cursos en línea con otros tipos de formación o actividad, por lo que deben ver en nuestro MOOC ciertas habilidades que le permitan mejorar en su día a día. Nadie quiere perder el tiempo, y menos en su tiempo libre, por lo que la complementariedad con otros campos debe ser muy clara.

Esta explicación parece estar detrás del éxito del curso "Análisis de Datos e Inferencia Estadística" de la Universidad de Duke, con más de 85.000 estudiantes. Los alumnos entendían que se trataban de habilidades útiles, y esperaban formarse en un área de relevancia dentro de su campo académico.

2. Organización por objetivos de aprendizaje.

La organización en objetivos de aprendizaje es fundamental y las instrucciones claras sobre el funcionamiento del curso son fundamentales. Cuanta más información tengan los estudiantes sobre las tareas a realizar, el tiempo que les va a llevar, y los logros a conseguir, mucho mejor. Además, evitarás una alta tasa de abandono.

3. El conocimiento no solo está en el vídeo.

Cuanta más variedad de materiales en un curso, mejor. El vídeo se ha convertido en la principal referencia para transmitir el conocimiento de los profesores a los alumnos, es cierto, pero debe de acompañarse de otra serie de materiales y actividades: desde documentos de texto, hasta videoconferencias.

Sin embargo, debemos ser conscientes de que no se puede sobrecargar de trabajo a los alumnos. Una opción es crear materiales obligatorios y otros opcionales que refuercen las lecciones.

4. Haz de la educación un asunto colaborativo.

Una de las mayores ventajas del mundo virtual es la capacidad de generar comunidades a nivel global a través de foros en línea, tutorías, trabajos colaborativos, etc.

No debemos plantear la educación en línea como algo individual, sino como un proceso de aprendizaje en red, donde todos los participantes deben tener participación. Existen multitud de tecnologías y técnicas para ello, es solo una cuestión de explorar cuál se adapta mejor a nuestro curso.

5. Los estudiantes deben tener libertad.

De nada sirve apretar a un estudiante que, de entrada, no tiene la obligación de asistir a clase ni conseguir el título. Los MOOC se han planteado como educación complementaria, en la que el estudiante debería tener la oportunidad de elegir sus decisiones y asumir la responsabilidad de su propio aprendizaje.

La creación de itinerarios y el planteamiento de educación de manera transversal parecen la mejor apuesta en términos de educación continua.

6. Cuida el estilo.

El estilo es la clave. El término "usabilidad" debe ser nuestra guía, teniendo que cuidar desde el nombre del título hasta el número de clicks para acceder a las lecciones.

Según Udemy, los cursos deben caracterizarse por tres elementos: cortos, descriptivos, y con garra. ¿Qué curso te resulta más llamativo: "Aprende todos los secretos de la programación en HTML", o "Aprende HTML"?

La navegación también es vital, y es recomendable incluso hacer test para descubrir si todo va bien. A veces, lo que un programador da por hecho, para el usuario no tiene sentido alguno, o se antoja complejo. Los cursos deben revisarse por varias personas, no solo del equipo, sino por usuarios externos.

Esperamos que con estos consejos, y con los que ya expusimos aquí hace algunos meses (siete pasos para crear un MOOC de éxito), consigas superar todas tus expectativas.

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