martes, 27 de mayo de 2014

La ofensiva anti-MOOC

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El reconocimiento social de los MOOC, con millones de estudiantes en las distintas plataformas y cursos de todo el planeta, es contrario a la actitud defendida desde diferentes facultades de prestigiosas universidades. Como pudimos leer en Inside The Higher Ed, dicha postura se recoge en la llamada “Campaña por el Futuro de la Educación Superior”, que se opone a la tendencia actual de los cursos masivos y abiertos. 

El motivo: en plataformas como Coursera, edX o Udacity suelen prevalecer los motivos económicos por encima de los sociales o educativos. Es decir, según la Campaña por el Futuro de la Educación Superior, la estrategia de estos proyectos irían buscando satisfacer más a los inversores que a los propios estudiantes. 

En su manifiesto, se presentaron diferentes artículos científicos criticando la solución “on line” de la educación, sobre todo en cuestiones de calidad, prometiendo en muchas ocasiones más de lo que realmente se ofrece, o enmascarando las certificaciones de pago detrás de supuestas fórmulas gratuitas. 

¿Qué hay de cierto detrás de estas críticas? 


El manifiesto tiene gran parte de razón. No podemos negar que la fiebre MOOC está dando cabida a muchísimos proyectos que se han visto atraídos por la posibilidad de generar grandes beneficios, y no por la contribución de las iniciativas desde una perspectiva experimental en la educación superior.

Varios años después del surgimiento del primer MOOC el panorama es completamente heterogéneo. Las grandes plataformas como Coursera han conseguido millones de dólares de financiación para poner en marcha sus proyectos, y aunque en muchas ocasiones esta financiación es debido a la aparición de fundaciones, otro gran porcentaje responde a la aportación de empresas privadas, que esperan obtener ciertos rendimientos en cuestión de años. 

Por si fuera poco, cada cierto tiempo surgen nuevas plataformas “integradoras” de cursos online, o proyectos capaces de lanzar cientos de cursos de pago en cuestiones de semanas. Estas actuaciones por supuesto que no son criticables, pero tampoco aportan nada al mundo educativo. Podríamos incluso discutir si pueden o no considerarse como MOOCs. Es cierto que deberíamos entender que no lo son mientras sus contenidos no sean completamente abiertos ni profundicen en la propia metodología, pero aun hoy en día se tienen demasiadas dudas respecto a esto, y todo queda en una cuestión subjetiva de cómo se entiende el término “abierto”. 

MOOC: experimentación y colaboración universitaria.


Los MOOC surgieron como una nueva metodología que, aprovechando el canal on line y sus posibilidades de distribución, puede abrir la educación a cientos de millones de personas de todo el mundo. Dado que su ámbito normal de actuación está vinculado a las universidades y centros de formación, no deberíamos entender los cursos abiertos sin proyectos de experimentación y colaboración que les acompañen O al menos no en esta primera etapa. 

La estrategia del “coge el dinero y corre” aprovechando el boom de esta metodología solo conlleva a un alzamiento de las universidades que, más allá de pensar únicamente en los beneficios a obtener, deben preocuparse en cómo canalizar la educación hacia la sociedad del futuro. 

Y es que, por encima de estas plataformas, las propias universidades deberían hacerse ver y oír con sus propios proyectos, que garantizaran cursos de calidad, y la credibilidad en las certificaciones. Para ello, las universidades deberán definir cuanto antes proyectos abiertos, experimentales y colaborativos, con una apuesta decidida por las tecnologías educativas futuras y la innovación continua.

1 comentario :

  1. Es un poco absurdo ver los MOOC's como una competencia a la Universidad. Si alguien piensa que a través de los MOOC's puede obtener una formación que reemplace a la universitaria, es como pretender que leyendo un par de libros de divulgación ya sabes tanto como un licenciado.

    Los MOOC's, en su mayoría, están pensados a nivel de divulgación. Pueden tener mucho interés, sí, pero como el que tiene un buen libro divulgativo, escrito por un profesor universitario experto en la materia. Son algo interesante de veras para la persona que quiera aprender, pero tampoco se pueden pedir milagros.

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