viernes, 29 de noviembre de 2013

Debate sobre MOOCs en Universia-Río 2014. ¿Qué conclusiones sacamos?

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Dos semanas después de comenzar el Debate ¿Qué suponen los MOOC para las universidades? comenzado por Andrés Pedreño, director de UniMOOC, en el foro Universia Río 2014, podemos comenzar a sacar algunas conclusiones relevantes de qué opina la comunidad educativa acerca del movimiento MOOC.

Posturas defendidas en el debate.

Se defendieron dos posturas contrarias: 

  •  Por un lado, quienes pensaban que Los MOOCs son olas de un tsunami que pueden verse como una amenaza para las universidades, quienes podrían verse amenazadas y deberán responder drásticamente para hacer frente a la educación del futuro. 
  • Por otro lado, se nos presentan los MOOC como un recurso más a utilizar, minimizándose el impacto sobre la educación actual, pero observándose los cursos masivos como un recurso del mayor interés a explotar por los actuales centros de formación superior. No hablamos de amenaza, sino de oportunidad para innovar y dar mayor visibilidad a las universidades a través de la red.

Primeros resultados.

Después de dos semanas de votaciones, los resultados dan una cómoda victoria a la opción Los MOOC como un recurso más a utilizar, con una diferencia de 32 a 8 en las votaciones. Una victoria contundente basada en los siguientes puntos:

  •  Internet y la educación digital tendrán su reflejo en las universidades. Es representativo que las principales plataformas internacionales sigan manteniendo su vinculación con las universidades de origen, y que sigan ampliando, lo cuál demuestra que, en mayor o menor medida, las propias facultades son quienes intentan liderar la experimentación en clave MOOC.
  • Las carreras universitarias aportan mucho más que un título final. Se trata de una experiencia que no puede ser fácilmente sustituida por el formato digital. El papel de los MOOC servirá para complementar el conocimiento adquirido durante la etapa en las universidades, algo que va mucho más allá de las meras aulas o el diploma. 
  • La sociedad y las universidades no están preparadas para un cambio tan radical a día de hoy, aunque a largo plazo sí pudiéramos plantearnos otro escenario.
  •  Encontrar un modelo de negocio que funcione no es algo tan sencillo cuando de entrada estamos asumiendo que el conocimiento es libre. En una era en la que nos replanteamos la educación y los títulos universitarios, será complicado hacer que los MOOC puedan ser sostenibles fuera del espectro de la universidad. 
  • Los MOOC servirán para replantearnos la universidad, no para destruirla. Podemos hablar del mar de fondo (olas de cierta envergadura que arrastran grades cantidades de materia orgánica), pero no de un tsunami. Agitarán conciencias, impulsará los recursos digitales, y pondrá encima de la mesa la utilidad de la educación, pero no acabará con las instituciones en sí.
  • Las universidades sabrán acomodarse a la demanda de los estudiantes digitales. Pese a que generalmente se trata de instituciones centenarias, existen buenas prácticas en multitud de facultades que han demostrado que en muchas ocasiones los profesores han sabido estar a la altura de las circunstancias. Recordemos que, de hecho, los MOOC surgen a partir de una asignatura en Stanford.

¿Y qué piensan quiénes se posicionan en el lado contrario?

  • Los MOOC son innovación disruptiva de primer orden, y suponen un reto a todos los niveles para las Universidades tradicionales. Por ejemplo, sin apoyo a los profesores que decidan transformar sus clases en MOOC, será imposible que estos se desarrollen dentro de las facultades, y terminarán por crearse fuera de ellas.
  • Las universidades no han sabido avanzar al mismo ritmo que lo han hecho las posibilidades tecnológicas ni las necesidades del mercado. Los MOOC son el reflejo de lo que se llama Lifelong Learning, un concepto que aun está muy lejos de la oferta universitaria.
  • Más allá de la experiencia universitaria, la educación online ha demostrado tener la misma capacidad de enseñanza que las clases presenciales, e incluso en algunos aspectos puede estar por delante. Desde este punto de vista, los MOOC ya pueden estar incluso superando a las propias universidades. 
  • La incorporación de los MOOC en las agendas universitarias requiere de un compromiso político, reconociendo, por ejemplo, la participación de los alumnos en los cursos masivos como créditos de asignaturas. Esto requiere de políticos conocedores del mundo digital y capaces de hacer prospectiva, algo que lamentablemente no sobra en el mundo. 
  • Otro tipo de jugadores comenzarán a actuar en el plano de la educación superior. Empresas como Google, u organizaciones como la UNESCO cuentan con el criterio y el respaldo suficiente de la sociedad como para querer su parte del pastel. Es posible que los MOOC no acaben con las universidades tal y como las conocemos hoy, pero sin duda, pueden relegarlas a un segundo plano.

Aun estás a tiempo de participar en el debate. ¿A qué esperas?

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