sábado, 17 de noviembre de 2012

Minerva Project y la educación de élite online.

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Sobre si la educación está o no cambiando parecen quedar muy pocas dudas al respecto. La apuesta definitiva de las universidades más punteras del panorama internacional por la educación abierta y masiva ha sido el paso determinante hasta la fecha. Y decimos hasta la fecha porque es ahora cuando los inversores comienzan a apostar fuerte por estas iniciativas, planteando un nuevo panorama en la educación mundial.

Recapitulamos: Khan Academy, Udacity o Coursera son solo algunos ejemplos del cambio en la educación hacia una democratización universal de la misma. Las nuevas tecnologías están permitiendo que millones de alumnos puedan cursar una materia impartida por auténticos gurús del área que de otra forma sería impensable. La educación elevada a una dimensión hasta ahora nunca vista.


Salman Khan

La cuestión es: ¿cuál es el siguiente paso? Minerva University, la primera Universidad de élite de este siglo, intenta llevar la educación online al siguiente nivel, aunque lejos de "democratizar" la educación, libera la posibilidad de ser parte de esta nueva élite. En otras palabras: si poseer por ejemplo un título de la Universidad de Harvard (considerado como un elemento de máximo valor curricular) es demasiado caro para ti (has de viajar, vivir y estudiar en Massachusetts), quizá Minerva sea la solución idónea.

El proyecto Minerva por tanto pretende dar una vuelta de tuerca a lo que hoy se considera como educación de élite. Cualquier persona, desde su casa y con acceso a Internet, podrá realizar la prueba de acceso de Minerva University, y si es admitido, realizar el curso desde su propia ciudad (o alguna cercana) donde incluso podrá acudir a una residencia con personas "aptas" de puntos cercanos. Se elimina de esta forma el campus universitario para trabajar en "residencias" repartidas por todo el mundo, siendo Internet y el ordenador los aularios y facultades.

Según su fundador (el empresario Ben Nelson) los estudiantes tendrán la obligación de moverse por todo el mundo, visitando y permaneciendo en las diferentes residencias que la universidad mantenga, generando sinergias entre los matriculados, y aprendiendo idiomas (no menos de cuatro para matricularte, según la web).


Ahora bien, Minerva plantea serios peros que no debemos dejar de analizar:

- Para empezar, la matrícula exigirá unos estándares muy elevados. Aun se desconoce si los materiales serán abiertos, por lo que de no serlo, volveríamos al modelo anterior, solo que con carácter expansivo que nos otorga Internet.

- Sobre el coste no hay nada escrito, salvo un escueto "nos compremetemos  a que el coste de matrícula no será más de la mitad que el ofertado por las universidades de élite estadounidenses". Este punto vuelve a ser bastante restrictivo, si lo comparamos con las lecciones de Coursera, Udacity o incluso UniMOOC.

- Y por último, el eterno debate: ¿puede un ordenador sustituir a un profesor? O dicho de otra manera: ¿puede una lección grabada con una cámara inspirar de igual forma que un docente interactuando con la clase e incluso cambiando su discurso en función de las aportaciones o señales que recibe?

El tema va para largo, y posiblemente a partir de ahora se abra un nuevo periodo de diferentes metodologías conviviendo unas con otras en todo el planeta. Mientras tanto, los inversores ya han empezado a mover ficha, y Minerva ya ha recibido un cheque por valor de 25 millones de dólares para su puesta en marcha...

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